En estas épocas de Inteligencia Artificial, creo que diferenciarse es cada vez más difícil. La ejecución también se ha facilitado muchísimo, y esto hace que lo que antes eran MOAT's hoy no sean más que habilidades comunes.
La historia moderna de la humanidad se dividirá en dos. La era pre-IA podríamos decir que empieza desde la época del internet, en 1990, hasta 2022; y la era post-IA, desde 2023 hasta la fecha. Y ojo, sería un error imprudente decir que la IA llega en el año 2022. Esta partición histórica la hago desde la adopción exponencial y casi que democrática.
Era pre IA
En la era pre-IA, me acuerdo de que lo que más importaba era la ejecución. Era pasar de una idea en el éter a algo materializable, a un MVP. En esta era, los desarrolladores eran las personas que más impacto tenían en la cadena, pues materializaban estas ideas.
En la era pre-IA primaban los founders técnicos. Me acuerdo de que, en reuniones con inversionistas y en pitch competitions, los equipos sexys estaban conformados por técnicos y comerciales. Era como el deber ser de la industria de la tecnología.
Viendo un poco las cifras de YC (que nace en 2005), las empresas con solidez técnica, esto es, founders ingenieros o técnicos, tenían una probabilidad de 5x de levantar capital. Esto era un statement contra el sistema: personas técnicas cambiando la realidad del mundo. Y realmente tenía mucho sentido.
En la época pre-IA veíamos palabras mágicas. Esas palabras que asombraban a una industria y decían que tú estabas en la frontera de la tecnología. Esas palabras fueron SaaS, cloud, internet, cripto, Web3, etc.

La consolidación como unicornio, en promedio, en esta era fue de 8 a 10 años. Escalar era sinónimo de contratar más gente. Llegar a una masa crítica de usuarios tomaba tiempo. Las cosas parecían ir rápido en relación con otras eras. Sin embargo, llegó este fenómeno exponencial que cambió todo y nos hizo entender que el juego cambió.
Era post IA
En noviembre de 2022 sale ChatGPT de OpenAI. Este producto, que hoy es la mano derecha de muchas empresas y personas, es casi una religión. El hecho más histórico fue que solo le tomó 5 días llegar a 1 millón de usuarios. Para ponerlo en perspectiva, Instagram tomó 75 días y Spotify 150.
A febrero del año siguiente ya era de 100 millones de usuarios. Un crecimiento de 100x en solo tres meses. Una locura.

Y ChatGPT no fue un error estadístico. En noviembre de 2025, otro fenómeno surgió de las manos de Peter Steinberger, un desarrollador que realizó un proyecto open source logrando cosas históricas en relación con número de descargas y stars en GitHub.

En esta era nos dimos cuenta de que todo va más rápido. El número de personas requeridas para llegar a valuaciones astronómicas como unicornios es muchísimo menor. Y ni hablar del tiempo.
Hoy empresas como Lovable, ChatGPT y Anthropic lograron esa cifra en un promedio de tres años. Esto realmente cambió el juego.
Hoy el buzzword más común en decks es inteligencia artificial, y esto realmente tiene sentido. Los equipos se redefinieron y ahora juegan un rol mucho más importante. Optimizan sus procesos, valoran mucho más el revenue generado por colaborador y su impacto en el negocio con el uso de herramientas de IA.
Todo lo que pensábamos antes, de que el capability más importante era ejecutar, ahora se volvió un poco menos relevante.
Hoy creo que la curiosidad se volvió ese MOAT que va a cambiar industrias enteras.
El MOAT moderno
A veces, por el grupo de la familia, mi padre empezó a enviar fotos creadas con ChatGPT. Mi mamá me comenzó a hablar de Copilot y mi primo me preguntó sobre Harvey. Ya no hay excusa. Las herramientas las tenemos y cada vez hacen cosas más asombrosas. Por eso creo que ese no va a ser el verdadero diferencial.
El diferencial será la curiosidad con la que nos untamos las manos para probar estas herramientas. Sentirnos ignorantes y lentos por aprender un mundo totalmente nuevo. Aprender conceptos, desaprender procesos y ser críticos con nuestro tiempo.
Yo creo que gana quien ejecuta con curiosidad y puede tener un skill set mucho más amplio, pudiendo interconectar dominios y áreas que antes parecían inimaginables.
La curiosidad no viene por default. Esta se va diseñando día a día con la pasión que requiere y la valentía que se necesita al enfrentar espacios desconocidos. Y, sobre todo, saber decir "no sé" y estar listo para aprender.
No hay mejor ejemplo que pueda dar de curiosidad que el de un niño. Todos fuimos ese niño que cansó a nuestros padres bombardeándolos con preguntas, con los miles de "¿por qué?" y fastidiándolos con interrogantes casi existenciales que siempre terminan con un "así es la vida".
Y no puedo imaginarme un futuro más prometedor que esta curiosidad ingenua y atrevida unida con una regulación consciente y proactiva. Simplemente brillante.
El día en que la humanidad olvide su niño interior lleno de ingenuidad y curiosidad por la vida, ese día habremos entregado lo único que nos hace diferentes y competitivos.
